Mamá del Nido Arrorró

Conocí la figura de la madre de día casi por casualidad, en un momento muy crítico para mí. Tenía que volver a trabajar y mi bebé iba a cumplir 6 meses. Me angustiaba la idea de dejarle en una guardería en un grupo de 8, 10 o 12 bebés. Me parecía incomprensible: Si yo apenas podía con el mío, ¿qué trato le iba a dar una cuidadora a un grupo tan grande? La respuesta era obvia: Le dejaría llorar, no cubriría sus necesidades emocionales. Apenas le daría tiempo de darle de comer y cambiarle los pañales.

Así que cuando supe que profesionales con la misma (o mejor) formación, cuidaban en su casa a grupos de como máximo 4 niños, sentí un alivio indescriptible.


No fue fácil encontrar a Leire y su Casita Arrorró… Hoy puedo decir que fue un regalo.
Gracias a ella y el periodo de conquista que planificó, la separación fue menos dura para mi hijo y para mí. Su hogar es un remanso de paz y armonía, y Leire representa el amor, la dulzura y la paciencia.
Mi hijo es feliz en la Casita Arrorró; allí aprende y juega en un entorno seguro y confortable.
Ahora puedo afirmar desde la experiencia, que una madre de día es la mejor opción después de una madre de verdad (ojalá pudiéramos quedarnos con ellos). Leire es una profesional maravillosa y la recomiendo a cualquier madre/padre que esté en mi situación.
Dácil.